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	<title>www.cristinaperirossi.es &#187; Mis Artículos</title>
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	<description>Sitio Oficial de Cristina Peri Rossi</description>
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		<title>GENERO, un regalo en la voz de su creadora</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Mar 2020 17:12:09 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; &#160; &#160; Para todos los que estamos confinados debido a esta terrible Pandemia provocada por el COVID 19, es un regalo recibir de voz de la autora uno de sus versos inéditos, Cristina nos regala su poema GENERO No se queden sin escucharla&#8230; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2019/09/cris1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1494" src="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2019/09/cris1-201x300.jpg" alt="cris1" width="201" height="300" /></a><br />
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<p style="text-align: right;">Para todos los que estamos confinados</p>
<p style="text-align: right;">debido a esta terrible Pandemia provocada por el COVID 19,</p>
<p style="text-align: right;">es un regalo recibir de voz de la autora uno de sus versos inéditos,</p>
<p style="text-align: right;">Cristina nos regala su poema GENERO</p>
<p style="text-align: right;">No se queden sin escucharla&#8230;</p>
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		<title>Los hombres las prefieren rubias</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Apr 2018 13:53:09 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Artículo publicado en EL MUNDO &#8211; ESPECIAL SANT JORDI Abril 2018 &#8220;Los hombres las prefieren rubias&#8221; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; «¿Por qué no te callas?» Muchos recordarán esta reconvención con que el entonces rey de España, Juan Carlos I, quiso silenciar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Pero la frase viene de lejos. Desde la Odisea, donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2018/05/15241322585520.jpg"><img class="alignleft wp-image-1427" src="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2018/05/15241322585520-300x300.jpg" alt="15241322585520" width="200" height="200" /></a></p>
<p style="text-align: right;">Artículo publicado en</p>
<p style="text-align: right;">EL MUNDO &#8211; ESPECIAL SANT JORDI</p>
<p style="text-align: right;">Abril 2018</p>
<p style="text-align: right;">&#8220;Los hombres las prefieren rubias&#8221;</p>
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<p>«¿Por qué no te callas?» Muchos recordarán esta reconvención con que el entonces rey de España, Juan Carlos I, quiso silenciar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Pero la frase viene de lejos. Desde la <em>Odisea</em>, donde un prepotente Telémaco impone silencio a su madre, Penélope. Lo recuerda <strong>Mary Beard</strong>, la gran historiadora de Roma, en su reciente ensayo, <em>La voz pública de las mujeres</em>. <strong>Desde la antigua Grecia, las voces femeninas han sido acalladas, en público y en privado</strong>. Como le explica Humpty Dumpty a Alicia, las palabras significan lo que quiere el que manda; y mientras las mujeres carecimos de poder, la palabra pública (ese falo siempre enhiesto) correspondió a los hombres.</p>
<p>Escribir literatura, votar, conducir un coche, ir a la universidad fueron grandes logros que nos costaron muchísimas luchas y esfuerzos. Sin embargo, nosotras hemos sido siempre grandes lectoras. <strong>Cualquier librero sabe que, por cada hombre que entra a su tienda, hay cinco o seis mujeres más en proporción</strong>; y a eso se suma otra gran diferencia: mientras nosotras también leemos a los autores varones, ellos no suelen leer obras escritas por mujeres, gesto que evidencia cierto desprecio.</p>
<p>En mi generación, aquellas que queríamos ser escritoras, pese a la oposición familiar y social, leímos con avidez <em>Mujercitas</em>, de Louisa May Alcott, y <strong>nos identificamos con Jo,</strong> la única de las cuatro hermanas que, tras desafiar normas y costumbres, consigue finalmente publicar sus relatos en un periódico (algunas lamentamos que se casara, anhelando que su desafío a las convenciones fuera total). Es indudable que esa novela tuvo muchísimo éxito, tanto en su país de origen como en el extranjero, pero no conozco a ningún varón que la leyera; y lo mismo sucedió con <em>Hombrecitos</em>, libro posterior de la misma autora, leído por muchas de nosotras, pero por ninguno de ellos.</p>
<p>La literatura no es independiente de la realidad política y social, por eso fue producto del trabajo de muchísimas catedráticas, traductoras y lectoras que las obras escritas por mujeres hayan podido ser conocidas y difundidas dentro de ese núcleo cerrado de poder masculino, donde siempre eran ellos los que escribían, publicaban, se repartían entre sí los premios y, además, también ejercían el papel de críticos, rodeados por la admiración y el fervor de las lectoras. Porque<strong> la literatura es fálica</strong>, y hay que ver cómo ligaban los escritores en sus congresitos y pequeñas reuniones.</p>
<p>En lo que respecta al cambio de esa realidad, pueden señalarse dos pilares indiscutibles: los monumentales dos tomos de <em>El segundo sexo</em>, escritos por Simone de Beauvoir; y los dos ensayos de Virginia Woolf, titulados <em>Tres guineas</em> y<em>Un cuarto propio</em>. <strong>El libro de Beauvoir, despreciado por los colegas de Sartre</strong>, fue traducido en EEUU y pasó a constituir una suerte de Biblia feminista; mientras que los lúcidos ensayos y el resto de las obras de Virginia Woolf despertaron la admiración de Borges y de la gran Victoria Ocampo, que se carteó con ella, llegó a entrevistarla personalmente, y contribuyó a la divulgación de sus libros en la revista <em>Sur</em>, faro de experimentación y difusión en castellano, desde Buenos Aires, durante los oscuros años del franquismo. Tardíamente traducida en España por Lumen, Virginia Woolf tuvo también aquí una gran influencia ideológica, y su obra sigue siendo una cita obligada para el feminismo.</p>
<p><strong>El precio que hemos pagado las mujeres para ser escritoras ha sido muy alto</strong>. Clarice Lispector tuvo que optar entre la escritura y su matrimonio, porque su marido, diplomático, temía que ella tuviera una visión y opinión pública propias. Sylvia Plath se suicidó, como tantas otras. Doris Lessing dejó a su esposo y a sus hijos para dedicarse a desarrollar esa completísima obra, que abarca todo el siglo XX, y recién recibir el Premio Nobel de Literatura a los 88 años: «A mi gato no le gustan los periodistas», dijo en esa ocasión. <strong>La lista de escritoras suicidas es muy larga</strong>, empezando por Safo y abarcando incluso a Alejandra Pizarnik, y revela esa suerte de dificultad específica aludida por mi tío, a la que ya me he referido muchas veces: «Las mujeres no escriben, y cuando escriben, se suicidan».</p>
<p>En la literatura de lengua castellana (sin duda la más importante del siglo XX, aunque casi exclusivamente escrita por hombres) la situación ha mejorado un poco. Hay agentes literarias (a veces más atentas a vender bien que a promocionar a sus escritoras mujeres), contamos con críticas de literatura (aunque rara vez se apartan del canon de Harold Bloom o del propio del medio para el que escriben), y<strong>ciertas editoriales que eran casi sólo masculinas (como Anagrama) se están abriendo a nuevas autoras</strong>. Pero así como no alcanza con ser mujer para escribir bien, tampoco basta ser editora o crítica literaria para contribuir a cambiar esa visión del mundo que ha sido hegemónicamente varonil. Y como la ambición personal de fama, parcelas de poder o dinero no es privativa de los hombres, algunas escritoras han cedido a esas tentaciones para conservar un espacio propio dentro de esos ámbitos.</p>
<p><strong>Acaso sólo cuando ser mujer y feminista esté de moda</strong> (como lo estuvo la Revolución cubana, durante la segunda mitad del siglo XX),<strong> los lectores las preferirán rubias, quiero decir, mujeres</strong>. El canon sigue siendo masculino, porque las estructuras lo son. Y no basta con haber nacido con sexo femenino para ser mujer, aunque ellos las prefieran rubias, pasajeras y fugaces. Se han ido abriendo nuevos huecos en los medios de comunicación, en la enseñanza, en la investigación científica, y en diversos espacios; pero si bien hay hombres que ya las prefieren morenas, sigo sin conocer ninguno que las prefiera escritoras.</p>
<p>Si en el celebrado día del libro y de la rosa, querida lectora o lector, usted encuentra una espina, seguramente pertenecerá a una mujer que ha decidido escribir. Su literatura difícilmente será complaciente, pero sin duda removerá su visión del mundo.</p>
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		<title>El discurso femenino de Marcela</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Apr 2016 00:31:25 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160; Artículo publicado en EL MUNDO &#8211; ESPECIAL DIA DEL LIBRO Abril 2016 &#8220;El primer discurso feminista de la literatura española es la autodefensa de Marcela&#8230;&#8221; &#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160; &#8230;. extraordinario personaje que aparece en los capítulos XII, XIII y XIV de Don Quijote. El relato de Marcela descubre una posibilidad de mujer liberada, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/04/marcela.jpg"><img src="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/04/marcela-252x300.jpg" alt="marcela" width="252" height="300" class="alignleft size-medium wp-image-1134" /></a><br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">Artículo publicado en</p>
<p style="text-align: right;">EL MUNDO &#8211; ESPECIAL DIA DEL LIBRO</p>
<p style="text-align: right;">Abril 2016</p>
<p style="text-align: right;">&#8220;El primer discurso feminista de la literatura española es la autodefensa de Marcela&#8230;&#8221;</p>
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<p style="text-align: justify;">&#8230;. extraordinario personaje que aparece en los capítulos XII, XIII y XIV de Don Quijote. El relato de Marcela descubre <strong>una posibilidad de mujer liberada, autónoma, independiente y que rechaza el matrimonio</strong> y a los hombres, prefiriendo estar con mujeres de condición social inferior (pastoras), ser ella misma una pastora, aunque sea de origen rico y tenga fortuna propia. Marcela es admirada y codiciada por los hombres, sin distinción de clase social, por su belleza, además de por ser rica, se convierte en el azote de ellos (Grisóstomo acaba de ahorcarse, víctima de despecho amoroso) porque no le interesan los hombres. El no de Marcela tiene el poder de revertir las relaciones tradicionales de poder entre los sexos: al renunciar al matrimonio, se convierte en fálica, ella detenta el poder, e inaugura, involuntariamente, una lucha de rivalidades entre ellos por su conquista.</p>
<p style="text-align: justify;">Marcela reclama la libertad de ser como ella quiere ser. Busca la independencia, separándose de la vida social. No se ha convertido en pastora para jugar con una retórica, para someterse a los lugares comunes de un género literario, rechazando a los pretendientes, lo que realmente desea es encontrar un refugio para su independencia. Primero explicará que es libre de amar a quien quiera y no a aquél que la ame: «Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado a lo que es amado por hermoso amar a quien le ama». <strong>Después reclama su derecho a escoger libremente la soledad:</strong> «Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos: los árboles de estas montañas son mi compañía; las claras aguas de estos arroyos, mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y mi hermosura».</p>
<p style="text-align: justify;">En el capítulo XIII Marcela reivindica su libertad y <strong>se defiende de la acusación de mujer fatal subvirtiendo los roles tradicionales del género de la época</strong>. Igual que Helena, en La Eneida, de Virgilio, Marcela se rebela contra su belleza como único atributo. El discurso empieza con la frase: «Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa (&#8230;) a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis decís y aún queréis que esté yo obligada a amaros». He aquí una mujer hermosa que reniega de su belleza porque no ha hecho nada para merecerla, y que pretende ser querida por quién es. Aplicando una lógica implacable, Marcela reprocha a los hombres: «Si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades?».</p>
<p style="text-align: justify;">Marcela es uno de los primeros personajes femeninos de la literatura universal que <strong>desacraliza el mito de la belleza femenina</strong>; en lugar de ser un atributo, se convierte en una pesadilla, porque es perseguida por los hombres, deseada, cuando no desea, y zaherida, por su independencia. Los hombres la quieren poseer y dominar porque es hermosa (y rica); debe rebelarse contra esa condición, no entregando su belleza y renunciando a su condición social, transformándose en una pobre pastora. La histeria de Marcela (así hubiera sido calificada por la psicología tradicional, machista: una frígida histérica) es una forma deliberada de feminismo, de contestar a una sociedad patriarcal, donde las mujeres valen sólo por su físico.</p>
<p style="text-align: justify;">«A los que he enamorado con la vista, he desengañado con las palabras; y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna, bien se puede decir que les mata su profía y no mi crueldad (&#8230;) Mi intención es vivir en perpetua soledad y de que sólo la tierra gozase el fruto de mi recogimiento y los despojos de mi hermosura».</p>
<p style="text-align: justify;">Marcela expone <strong>uno de los conflictos más comunes en la guerra de los sexos</strong>: si una mujer es hermosa, se convierte en un trofeo y los hombres disputan por ella; si no se entrega, los hombres la acusan de cruel y perversa, pero si se entregara a uno de ellos, perdería su libertad, se convertiría en una esclava más.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No existe en la literatura, hasta ese momento, un alegato más poderoso, más sombrío a la vez.</strong> Marcela descarta cualquier compañía humana: «Yo, como sabéis, tengo riquezas propias; tengo libre condición, y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a éste ni solicitó a aquel; ni me entretengo con el otro. La conversación honesta de las zagalas y el cuidado de mis cabras me entretiene».</p>
<p style="text-align: justify;">La bella Marcela ha elegido la soltería y la soledad como contestación al machismo dominante.</p>
<p style="text-align: justify;">Podemos decir que con este discurso, Cervantes funda la hipótesis de la frigidez femenina como una reacción de la mujer a ser tratada como objeto,<strong> uno de los temas favoritos del feminismo de la segunda mitad del siglo XX</strong>, a partir de Simone de Beauvoir y del Segundo Sexo.</p>
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		<title></title>
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		<pubDate>Thu, 21 Apr 2016 13:30:11 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Artículo de Cristina publicado en EL MUNDO 21 de abril 2016 &#8220;Esclavas Sexuales&#8221; &#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160; Para leer el artículo completo: clic aquí &#160;&#160;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/04/ESCLAVAS-SEXUALES.jpg"><img src="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/04/ESCLAVAS-SEXUALES-300x115.jpg" alt="ESCLAVAS SEXUALES" width="300" height="115" class="alignleft size-medium wp-image-1127" /></a>
<p style="text-align: right;">Artículo de Cristina publicado en EL MUNDO</p>
<p style="text-align: right;">21 de abril 2016</p>
<p style="text-align: right;"><strong>&#8220;Esclavas Sexuales&#8221;</strong></p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p><span id="more-1126"></span><br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br />
Para leer el artículo completo: clic aquí &nbsp;&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/04/ESCLAVAS-SEXUALES_completo.jpg"><img src="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/04/ESCLAVAS-SEXUALES_completo-300x160.jpg" alt="ESCLAVAS SEXUALES_completo" width="300" height="160" class="aligncenter size-medium wp-image-1128" /></a> </p>
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		<title>Cristina en San Valentín</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Feb 2016 11:35:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Mis Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[VEN Poema  inédito publicado en http://pensionulises.blogspot.com.es/ de Albert Tugues &#160; &#160; &#160; &#160; VEN Ven. Ven desnuda y sigilosa para que el domingo cruel y su inútil noche tengan sentido ven y no digas nada mientras te despojas de tu breve tanga negra y yo no te pregunto dónde has estado ni tú qué estuve haciendo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/02/hopper_MORNIG.jpg"><img src="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/02/hopper_MORNIG-300x204.jpg" alt="hopper_MORNIG" width="300" height="204" class="alignleft size-medium wp-image-1114" /></a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>VEN</strong></p>
<p style="text-align: right;">Poema  inédito publicado en</p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://pensionulises.blogspot.com.es/" TARGET="_BLANK">http://pensionulises.blogspot.com.es/</a></p>
<p style="text-align: right;">de <span style="color: #ffff99;"><b style="color: #990000;">Albert Tugues</b></span></p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p><span id="more-1113"></span><br />
&nbsp;<br />
<center></p>
<p><strong>VEN</strong></p>
<p>Ven. Ven desnuda y sigilosa<br />
para que el domingo cruel<br />
y su inútil noche<br />
tengan sentido<br />
ven y no digas nada<br />
mientras te despojas de tu breve tanga negra<br />
y yo no te pregunto dónde has estado<br />
ni tú qué estuve haciendo hoy.<br />
La noche es breve para quienes<br />
sueñan prolongarla<br />
y olvidar el día<br />
y yo no conozco<br />
otra manera de eternizarla<br />
más que acariciarte<br />
más que me acaricies<br />
y en medio de los besos<br />
me digas te esnifas el tiempo<br />
y yo te conteste<br />
un día es largo como un siglo<br />
si no te toco<br />
si no me tocas<br />
y la tanga en el suelo<br />
es un recuerdo inútil<br />
de épocas pasadas<br />
de ausencias largas como eras.<br />
&nbsp;<br />
<a href="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/02/hopper.woman-sun.jpg"><img src="http://www.cristinaperirossi.es/web/wp-content/uploads/2016/02/hopper.woman-sun-300x200.jpg" alt="hopper.woman-sun" width="300" height="200" class="alignCENTER size-medium wp-image-1115" /></a><br />
&nbsp;<br />
No conozco otra manera de superar<br />
el tiempo y sus relojes<br />
los días y sus disgustos<br />
sus migrañas sus cifras de desempleo<br />
sus turbulencias mundiales<br />
sus injusticias<br />
más que esta fusión de cuerpos<br />
de pieles y de sexos<br />
este espacio sin fronteras<br />
este tiempo sin controles<br />
esta libertad en fin de encadenarse<br />
a lo que se ama<br />
no a lo que se obedece<br />
sumisas al amor<br />
y no a los hemisferios<br />
ni a las convenciones<br />
ni a los imperios<br />
ni siquiera a las leyes físicas<br />
que hacen de un encuentro emocional<br />
la fricción de pieles músculos y salivas.<br />
Einstein descubrió que el tiempo y el espacio<br />
son metáforas<br />
aunque yo todavía no sé<br />
metáfora de qué somos tú y yo<br />
quizás de una antigua melodía del universo<br />
antes de su descomposición.</p>
<p>Cristina Peri Rossi<br />
(Inédito)</center></p>
]]></content:encoded>
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